4 ene. 2017

Aspectos psicológicos del deporte


Todos hemos oído o comentado alguna vez expresiones coloquiales como “el equipo está desconcentrado”, “el jugador ha perdido la motivación”, “el equipo necesita un resultado positivo que le de confianza”, “la presión del resultado”, “no hay unión en el vestuario”, “este jugador se sale en los entrenamientos y en los partidos se pone nerviosos y está como ausente”, etc. Y es que, en la mayoría de los casos, el aspecto psicológico se deja al azar. Se espera que el deportista que, recordemos, es una persona muy joven, posea por generación espontánea, las habilidades psicológicas necesarias para enfrentarse a los momentos estresantes que conlleva toda competición, sea esta de base o profesional. Cuando un deportista desarrolla individualmente algunas habilidades se dirá de él que sabe estar en el campo siempre concentrado, tomando las decisiones correctas, con una frialdad inigualable e impropia de la edad, que tiene una gran personalidad, etc., y cuando el jugador no las posea se dirá de él que no se entera de nada, se pone muy nervioso, comete errores infantiles o no está hecho para el deporte de competición (López María-Dolores, 2000).

Los entrenadores de niños y adolescentes también deberían interesarse, con el mismo ímpetu que en los aspectos antes mencionados, en el conocimiento de la psicología del deporte. En nuestra opinión, es indispensable que los responsables del deporte base tengan unos conocimientos mínimos acerca de los aspectos psicológicos como el estrés, motivación, concentración, autoconfianza, nivel de activación, cohesión de equipo, comunicación entrenador-padres-deportistas, desarrollo de valores personales y sociales, etc. Si bien es cierto que, en los últimos años, el interés en el mundo del deporte, reflejado en los contenidos de los cursos de entrenador, y en las escuelas, clubes y selecciones nacionales de prestigio internacional, aún nos encontramos lejos de una sensibilización generalizada de la que salgan beneficiados, si no la mayoría, si buena parte de los deportistas jóvenes de nuestra sociedad. Es responsabilidad de los psicólogos del deporte sensibilizar y difundir, a todos los agentes relacionados con el deporte base y profesional, en todo lo concerniente a este ámbito de lo psicológico, que consideramos básico en el desarrollo de los niños y adolescentes que practican deporte (López María Dolores, 2009).

Uno de los principales campos de estudio de la psicología del deporte es el de las variables psicológicas que están relacionadas con el rendimiento deportivo. Entre las que se consideran más importantes están las siguientes (Buceta, 1997, 2004; Dosil, 2003):


  • ­Motivación: interés, compromiso, sacrificio, perseverancia, adherencia. El entrenamiento se convierte en ocasiones en algo tedioso y sacrificado. Es importante lograr que el niño acuda a la actividad motivado, con ganas de practicar. Como veremos el contexto jugará un papel fundamental.
  • ­Estrés y ansiedad: amenazas que conlleva el deporte y sus consecuencias (ansiedad, hostilidad, bajo estado de ánimo, agotamiento psicológico, abandono). Estas variables se manifiestan con gran facilidad en la vida cotidiana en niños y adolescentes. Ofrecer recursos para afrontar las diferentes situaciones que desencadenan respuestas de este tipo será algo necesario desde el comienzo de la actividad (López María-Dolores y Lozano, 2006).
  • Autoconfianza: creer en los propios recursos, tener percepción de control. Creer en uno mismo se convierte en unas de las variables que más se debe cuidar. Una confianza adecuada es un factor imprescindible para garantizar el éxito.
  • Nivel de activación: respuesta fisiológica y cognitiva determinada por la motivación y el estrés (para ver una descripción teórica detallada sobre los efectos que tiene la activación sobre la ejecución deportiva ir a López María-Dolores y Pérez, 2002).
  • Atención/Concentración: habilidad para atender a los estímulos relevantes en cada momento y controlar las interferencias para poder detectar e interpretar las demandas de cada situación y tomar las decisiones oportunas.
  • Cohesión de equipo/Comunicación interpersonal y su relación con el éxito/fracaso y viceversa. Es necesario establecer una relación correcta entre las personas que conforman el contexto deportivo, conocer quiénes son los líderes, si existen subgrupos, relación entre titulares y suplentes, la confianza como equipo, etc.
  • Otras (creatividad, expectativas, agresividad...).

Estas variables psicológicas no funcionan de manera independiente, sino que se relacionan mutuamente, influyendo decisivamente en el rendimiento deportivo, junto con las variables no psicológicas (técnicas, tácticas, físicas, de enseñanza-aprendizaje, sociales y culturales).

La Psicología del Deporte, que tradicionalmente se había quedado en estas variables, también debe prestar atención a otros aspectos también psicológicos o, más concretamente, neuropsicológicos, que no se han tenido hasta ahora suficientemente en cuenta, a excepción de la atención, y que, en los últimos años, por influencia de la neuropsicología parece que se empiezan a aplicar en el ámbito deportivo. El deporte tiene unas altas demandas cognitivas, por lo que es imprescindible conocer cómo funciona la cognición, recurriendo a los aportes que existen desde la neurociencia cognitiva (neuropsicología y psicología cognitiva).

  • Atención: Como ya hemos dicho, es la variable cognitiva que más se ha tenido en cuenta en el deporte. Sin embargo, se ha centrado fundamentalmente en la Teoría del los Estilos Atencionales de Nidefer; pero no ha tenido en cuenta en la misma medida la función atencional en sí misma (selectiva, sostenida, dividida, alternante, velocidad de procesamiento), y en cómo trabajarla. Afortunadamente, como también hemos dicho, se ha ido cambiando la perspectiva en los últimos años con la influencia de la neuropsicología.
  • Funciones ejecutivas: Fundamental para los conceptos tácticos, la toma de decisiones ante situaciones novedosas, la inhibición de conductas, monitorización de acciones colectivas e individuales, flexibilidad cognitiva ante los constantes cambios del entorno deportivo, etc.
  • Memoria: Especialmente importante en el automatismo técnico-táctico.
  • Gnosias: percepción y reconocimiento de estímulos en situaciones deportivas muy diversas, según requiera cada especialidad deportiva.
  • Cognición espacial: percepción, reconocimiento y procesamiento del espacio propio y del que nos rodea, fundamental en toda actividad motora, tanto individual como colectiva.
  • Praxias: Básico en el componente técnico.
  • Cognición social: percepción, reconocimiento y procesamiento de la interacción social con los demás, fundamental para la cuestiones de equipo, así como para analizar el estado del oponente.
  • Lenguaje: Aunque el deporte es una actividad fundamentalmente motora, el lenguaje, como  herramienta de comunicación, en determinados aspectos, puede favorecer o perjudicar la transmisión de ideas que, en ocasiones, son complejas y abstractas, por lo que se hace necesario un buen despliegue práctico del mismo.

Por tanto, es importante conocer los aspectos cognitivos básicos que se ponen en funcionamiento en toda actividad deportiva, saber cuáles son las demandas cognitivas características de cada especialidad, así como poner en práctica metodologías de entrenamiento que favorezcan su desarrollo para la mejora del rendimiento deportivo. A la inversa, la práctica deportiva es también una herramienta muy apropiada para trabajar aspectos cognitivos, tanto con aquellos que tienen alguna dificultad, como con la población general.

Esto hace, a su vez, más exigente todavía el trabajo para los psicólogos del deporte, no valiendo un conocimiento general y básico de la psicología, como ocurre con los coach (que no son psicólogos), siendo conveniente recurrir a profesionales acreditados, colegiados, bien formados y con experiencia.

Referencias bibliográficas:
Buceta, J.M. (1997) Variables psicológicas relacionadas con el rendimiento físico y deportivo. En Master y Especialista Universitario en Psicología de la Actividad Física y el Deporte. UNED. Madrid.  
Dosil, J. (2003) La función educativa del árbitro y juez deportivo. En F. Guillén (Dir.) Psicología del arbitraje y del juicio deportivo. Barcelona: INDE. 
López María-Dolores, J.C. (2000) La preparación psicológica en el deporte. El Faro Deportivo. Cartagena. 
López María Dolores, J.C. (2009) El entorno del jugador de fútbol base y sus fectos en factores psicológicos. En Manual básico de fútbol. De la iniciación al rendimiento (pp. 183-206). Ayto. de Cartagena. 
López María-Dolores, J.C. y Lozano, F. (2006) Activación, ansiedad y estrés. En E.J. Garcés de Los Fayos, A. Olmedilla, y P. Jara, (Coords.) Psicología y Deporte. Murcia: Diego Marín. 
López María-Dolores, J.C. y Pérez, I. (2002) Regulación del nivel de activación o arousal. En A. Olmedilla; E. Garcés de Los Fayos y G. Nieto (Coords.) Manual de Psicología del Deporte. Murcia: Diego Marín.

Foto: Diseñado por Freepik

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