11 ago. 2017

El "Efecto Bannister": rompiendo el muro psicológico


En los años cuarenta del siglo pasado se creía que el ser humano no estaba fisiológicamente preparado para correr la milla en menos de 4 minutos. No sólo se afirmaba en el ámbito deportivo (prensa deportiva, técnicos,...), sino que, a principios de los años cincuenta, varios expertos lo refutaron en sendos artículos científicos. Tal era el convencimiento al respecto que los corredores de la época, incluido Gunder Hägg, corredor sueco que corrió la milla en un tiempo muy próximo a los cuatro minutos, y que era el record del mundo de la época, influidos por dichos estudios, y tras fracasar en sus intentos, renunciaron a intentarlo. A este "imposible" se le denominó "El Muro".

Sin embargo, el corredor británico, y estudiante de medicina de la Universidad de Oxford, Roger Bannister, influido por otro doctor, Thomas K. Cureton, del Laboratorio de Aptitud Física de la Universidad de Illinois, se decidió cambiar la historia y romper el muro de los cuatro minutos. Bannister creía que dividiendo la milla en cuatro cuartos, y corriendo cada cuarto en 58 segundos, podría lograrse. Así, en sus sesiones de entrenamiento, corría un cuarto de milla a la velocidad necesaria para ello, regresaba al punto de partida lentamente, y volvía a correr un cuarto de milla. Luego, siguiendo el principio del doctor Cureton, quien no creía en el exceso de entrenamiento y el desgaste, "cuanto más resiste el cuerpo, tanto más resistirá", corría a esa velocidad hasta que llegaba al colapso y paraba. Cada vez debía conseguir el punto del colapso más lejos, hasta llegar a hacer la milla completa. Cuanto más resistía el cuerpo más resistía la mente. Sólo entrenaba una hora y media al día (¡OJO!: si está pensando en hacerlo por su cuenta, no intente entrenar así hoy día, y póngase en manos de un profesional experto acreditado).

Con esa estrategia de entrenamiento, y dos liebres de lujo (los atletas Chris Chataway y Chris Brasher, con dorsales que empezaban por 4), Bannister, con el dorsal 41, a las 18:00 horas del 6 de mayo de 1954, nueve años después del record de Gunder Hägg, en una reunión atlética en Oxford, ante tres mil espectadores, y narrado en la BBC por Harold Abrahams (en quien se inspiró la película "Carros de Fuego"), logró ganar la prueba de la milla con un tiempo de 3:59,4, siendo el primer hombre en la historia en bajar de los 4 minutos. Fue tal el acontecimiento a nivel internacional que a la carrera pasó a llamársele "La Milla Maravillosa". Incluso el Parlamento Británico interrumpió sus sesiones cuando se conoció la noticia, lo cual sólo había hecho anteriormente para anunciar el inicio de la Segunda Guerra Mundial.

Si ya de por sí la historia de Bannister es extraordinaria, cruzando una línea que jamás se había logrado, otro hecho no menos extraordinario ocurrió después, y que entra más en el ámbito psicológico. Tras décadas de intentos fracasados por los mediofondistas por lograr bajar de cuatro minutos, una vez rompió la barrera Bannister, pareció que todo el mundo que lo intentaba podía lograrlo. Tan sólo 46 días después Landy batió el record de Bannister con 3:57,9. Se dice que más de 37 corredores lo consiguieron en el siguiente año, incluido el propio Bannister. El neozelandés John Walker lo hizo en 129 ocasiones, y el estadounidense Steve Scott, quien más veces lo ha logrado, lo hizo hasta en 136 ocasiones. El record actual está en 3:43,23, realizado por el marroquí Hicham el Gerrouj en 1999 en Roma. Los míticos Sebastian Coe y Steve Cram fueron algunos de sus plusmarquistas. El gran mediofondista español José Luís González fue un enamorado de la milla, logrando codearse con Cram y Coe, logrando una marca 3:47,79, que hasta entonces era la cuarta mejor marca mundial de la historia, sólo superado por Cram, Coe y Scott.

Tras dejar el atletismo, con sólo 25 años. Bannister se centró de lleno en su carrera como médico,  convirtiéndose en un neurólogo de gran prestigio internacional, llegando a ser nombrado Sir por la Reina de Inglaterra, en 1975. Destacan sus contribuciones al conocimiento del Parkinson, la epilepsia, la meningitis, o los efectos de deterioro neurológico del SIDA. Por una "extraña ironía", como el mismo denominó, sufrió la enfermedad que tanto estudió, el Parkinson. Ha sido un mito para los británicos.

Esta historia, de la que el propio Bannister escribió un libro ("Los primeros cuatro minutos"), y que también se ha llevado al cine, se ha dado a conocer, entre otras formas, como el "Efecto Bannister", como ejemplo de cómo una creencia generalizada puede suponer un muro psicológico infranqueable, el cual, cuando es superado una vez por alguien, se desvanece el muro y es superado por muchos más, como si ese muro jamás hubiera existido.

El hombre que se puede impulsar cuando el esfuerzo se vuelve doloroso es el hombre que va a ganar-Roger Bannister.

Roger Bannister rompiendo El Muro. 1954

Hicham El Guerrouj. Record del mundo actual. 1999

Record de España de José Luís González, el día que Steve Cram bate el record del mundo. 1985

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